—Ha sido obediente?

—Como un cordero.

—Ha hecho bien! —dijo Sikes arrojando á Oliverio una mirada maligna —De lo contrario su esqueleto no lo hubiera pasado muy bien. Adelántate vicho para que te dé la leccion... Mejor ahora que mas tarde.

Esto diciendo quitó la gorra á su jóven protegido la arrojó á un rincon del aposento y sentándose á una mesa lo cojió por la espalda y lo colocó cara á cara.

—En primer lugar, ¿conoces esto? —dijo tomando una pistola de faltriquera que estaba sobre la mesa.

El niño contestó afirmativamente.

—Bien! Atiende ahora! Esto es pólvora... esto una bala y esto un pedazo de sombrero viejo para taco.

Oliverio hizo señal de que conocia el uso de cada una de esas cosas y Sikes se puso á cargar la pistola con una destreza admirable.

—Ya está cargada. —dijo cuando hubo concluido.

—Lo veo señor. —dijo el niño temblando de la cabeza á los piés