—Servidor vuestro señora. —repuso el pertiguero que se habia detenido á la puerta para enjugar sus zapatos y sacudir la nieve de encima su redingote —Cerraré la puerta? —añadió entrando con el sombrero en una mano y un paquete en la otra.
Aquella vaciló en responder, temerosa sin duda de la inconveniencia que habria en estarse mano á mano con un hombre. Entre tanto Bumble aprovechándose de la incertitud de la señora, cerró la puerta sin mas ceremonia.
—Hace mucho frio Señor Bumble! —dijo la matrona.
—Es verdad señora; es tiempo al que yo llamo antiparroquial. Señora Corney hoy hemos distribuido cerca de veinte panes de á cuatro libras y un queso y medio, y con todo esos golosos de pobres no están todavia contentos!
—Oh! sin duda. —repuso la señora sorbiendo su thé. —Qué es pues lo que se deberia hacer para contentarlos?
—A la verdad bajo palabra de honor no sé lo que deberia hacerse! Figuraos por ejemplo un hombre á quien por consideracion á su numerosa familia, se le concede un pan y una libra de queso. ¿Creeis que esté satisfecho por ello señora? Qué os tributará el menor agradecimiento? Ya escampa! Qué es lo que hace? Pide un poco de carbon! Aun que no sea sino el que pueda caber en su pañuelo, dice. Carbon! ¿Y para qué hacer de él? Para hacer tostar su queso y luego volver á la carga con nueva demanda. Así son todos señora! Llenadles hoy un delantal de carbon y volverán mañana atrevidos como lacayos á pediros otro tanto!
—Esto pasa la raya de lo verosímil! —observó la matrona con enfasis —Pero no sois como yo Señor Bumble de opinion, que es muy mal sistema este de socorrer fuera del establecimiento? Vos que teneis esperiencia de ello, qué decis?
—Señora Corney! —dijo el pertiguero sonriendo como hombre que está convencido de sus conocimientos superiores. —Los socorros fuera del establecimiento, convenientemente administrados... comprendeis señora? convenientemente administrados, son la salvaguardia de las parroquias. El gran principio de este sistema que pareceis condenar, es justamente conceder á los pobres aquello que no necesitan, á fin de quitarles las ganas de volver á la carga.
—A fé mia esto es incontestable! —esclamó la Señora Corney —Sabeis que la farsa no es maleja?
—Es como os lo aseguro señora! Acá entre nosotros, he aquí el gran principio! Y esa es la razon porque veis algunas veces en esos charlatanes de periódicos que muchos enfermos han recibido por todo socorro algunas tajadas de queso. Esta es una regla adoptada hoy por hoy en toda la Inglaterra. Sin embargo (continuó desenvolviendo su paquete.) esos son secretos del oficio, solo conocidos por nosotros los funcionarios parroquiales. Ved señora dos botellas de Oporto que la Administracion remite para la enfermeria. Es vino de superior calidad, natural, puro y sin mezcla, que solo de hoy está en botella, limpido como el sonido de una campana y que os aseguro no hará depósito.