—Parece que no tienes humor de divertirte Tom! —dijo el Camastron, rompiendo el silencio que duraba desde mas de cinco minutos —Apuesto Fagin que no adivinais lo que le preocupa.
—Cómo quieres que lo adivine querido mio? —contestó el judío levantando la cabeza y volviendo el fuelle á su puesto. —Tal vez piensa en su dinero ó mejor en el asueto que acaba de hacer en la granja del tio negro. Ah! ah! ¿no es esto Tom?
—No dais en el quid. —replicó el Camastron en el momento que Chitling iba á responder —Qué dices tu de ello Cárlos?
—Yo! —respondió este —Yo pienso que se muere por Betsy —No lo dije! Mirad como le suben los colores! He ahí un mortal dichoso! Oh! Dios! Es posible! Tomás Chitling enamorado! Oh! Fagin, Fagin! que bella farsa!
—No hagas caso de ello Tom! —dijo el judío haciendo una señal de inteligencia á Dawkins y dando á Cárlos un golpecillo con el tubo del fuelle —Va... no les escuches! Betsy os amable.. es una muy buena muchacha! Tom adhiérate á ella! Sigue tus dulces impulsos!
—Y aun qué asi fuera! —replicó Chitling todavia mas colorado —Y aun que así fuera... es cosa que á nadie le imperta...
El judío viendo que le picaba la mosca á Chitling se apresuró á asegurarte de que nadie se burlaba y para prueba de lo que decia llamó á maese Bates el principal ofensor. Desgraciadamente al ir á decir este que en su vida habia estado mas serio, se le escapó tal carcajada que Chitling viéndose mistificada, se abalanzó de improviso sobre el zumbon y le descargó un puñetazo, que éste evitó felizmente, el cual cayendo pesadamente sobre el pecho del viejo chulo, lo envió al otro estremo del aposento contra la pared en donde abria toda su boca para respirar mientras que le miraba cas aire consternado.
—Escuchad! —esclamó el Camastron en este momento —dijo la bachillera.
Esto diciendo tomó la luz y subió cautelosamente la escalera.
Mientras que la compañia estaba á obscuras, sonó otra vez la campanilla con violencia. Un instante despues, volvió el Camastron y habió misteriosamente á Fagin al oido.