—Ningunas —replicó el amo de la taberna de los tres cojos porque el era. —No se meneará que todo no esté tranquilo. Estad seguro de que la policía, sigue su pista allá abajo y que si tuviera la desgracia de menearse se haria pinchar al primer golpe. Barney está sin duda seguro donde se halla pues de otro modo hubiera oido hablar de él. Apostaria cualquier cosa, que, se hará una buena retirada. oh! podeis contar con ello yo salgo garante!

—Vendrá aquí esta noche? —preguntó el judío, cargando la pronunciacion en el pronombre, con el mismo enfasis que antes.

—Monks, quereis decir?

—Chito! —hizo el judío —Si!

—Ciertamente! —contestó, el amo de la taberna, sacando de su bolsillo un reló de oro. Deberia ya haber llegado. Si quereis esperar solo diez minutos, vais á verle.

—No; no! —dijo el judío de un modo que si bien dejaba pensar que deseaba ver la persona en cuestion, no le sabia mal con todo de no encontrarla.

—Decidle que he venido para verle y que lo espero en casa esta noche —No; mejor mañana. Puesto que no está aquí, siempre será tiempo mañana.

—Está bien! —dijo el hombre —Nada mas hay que decirle?

—No —contestó el otro bajando la escalera.

—Escuchad! —hizo el tabernero inclinándose sobre la baranda! —No os parece este magnífico momento para una venta! Si quereis tenemos ahí á Felipe Barker... Está tan borracho que un niño podria prenderle.