—Qué quereis decir con esto? preguntó Monks con tono huraño.

—He visto que no era fácil formarle para nuestro género de comercio... No poseia las mismas circunstancias que los demás muchachos.

—No por desgracia! —murmuró el otro entre dientes —De otro modo largo tiempo ha que seria ladron.

—No habia camino de hacerle peor —repuso el judío observando la fisonomía de su compañero. —De ningun modo se prestaba á ello... No pude aterrorizarle con ninguno de esos medios de que usamos al principio y sin los cuales nuestros esfuerzos serian inútiles... Qué podia hacer? Enviarle con el Camastron y Cárlos? Querido mio hemos tenido bastante en la primera vez que tal hicimos. He temblado por todos nosotros!

—Yo nada podia en ello! —observó Monks.

—No, sin duda. —replicó el judío —Por esto no os hago cargo alguno, porque si esto no hubiera sucedido, jamás hubierais podido encontrarle y de consiguiente hubierais perdido la esperanza de descubrir que era él el que buscabais. Como sabeis; yo lo he recobrado para vos con la ayuda de Nancy: pero he aquí que ella ahora le protege!

—Estrangulad á esa jóven! —dijo Monks con impaciencia.

—Querido por ahora no podemos hacer tal cosa! —repuso el judío sonriendo —Además estos asuntos no son de nuestra incumbencia, de otro modo dias ha que lo hubiera hecho con gran placer... Caramba! Sé demasiado lo que son estas chicas mi querido Monks. No bien el muchacho habrá empezado ha endurecerse, cuando ella hará tanto caso de él como lo haria de un pedazo de madera. ¿Vos queréis que sea ladron? Si es vivo, puedo hacerle tal á contar desde el dia de hoy. Y si... si... lo que no es probable —dijo el judío acercándose al otro. —pero pensando lo peor... si estuviera muerto?

—Para nada estoy en ello si es así! Entendeis? Para nada! —repuso Monks herido de terror y apretando tembloroso el brazo del judío —Tenedlo bien en cuenta Fagin! Yo me lavo de ello las manos. Ya os lo previne desde el principio: Todo lo que querais escepto su muerte. No quiero verter sangre! Esto se descubre siempre! Además vuestro crímen os persigue por todas partes... Si lo han muerto no soy yo de ello la causa lo entendeis Fagin? Que el diablo se lleve esta infernal casucha! Quién anda ahí?

—Qué? —esclamó el judío cojiendo con toda su fuerza el sillon, en el momento que aquel se levantó bruscamente del sofá —Dónde?