—Como la luz. —contestó la Señora Corney, volviendo ligeramente el apreton.
—El carbon, la luz y el alquiler además? —añadió Mr. Bumble —Oh! señora Corney sois un ángel!
Esta no pudo resistir un transporte tan dulce; se dejó caer en los brazos del pertiguero, quien en su agitacion imprimió un casto beso en la nariz de la matrona.
—Una perfeccion tan parroquial! esclamó Mr. Bumble con arrobamiento. Sabeis bella encantadora, que Mr. Lloret, está mas malo esta noche?
—Lo sé. —respondió la señora con aire tímido.
—El médico asegura que no pasará esta semana —prosiguió Mr. Bumble... Es el director de este establecimiento... Su muerte vá á dejar su plaza vacante... Esta plaza debe ser llenada! Oh! Señora Corney! Qué perspectiva tan brillante! Qué favorable ocasion para unir dos corazones que se aman y desean fundar una familia.
La señora Corney sollozó.
—Vaya la palabrita! —dijo Mr. Bumble inclinando su cabeza sobre la de la púdica beldad... La dulce palabrita mi divina Corney!
—S... s... si. —dijo la matrona suspirando.
—Aun otra palabra! —prosiguió el pertiguero —Reponeos de vuestras cándidas emociones por una sola palabra mas ¿Cuándo será el matrimonio?