—No las tengo demasiada aficion que digamos. —Me gusta mas véroslas comer Noé, que comerlas yo misma.
—Qué barbaridad! —esclamó Noé con aire pensativo.
—Vaya; otra continuó Carlota —Esta tiene una hermosa barba!
—No comeré ni una mas! Aun que quisiera seria imposible... dijo Noé. —Estoy ya harto de ellas —Venid Carlota, venid que os abraze!
—Muy bien! —esclamó Mr. Bumble entrando bruscamente en la sala —Repetid esto caballero!
Carlota lanzó un chillido y se ocultó el rostro con el delantal en tanto que maese Claypole, contentándose solo con retirar sus piernas de sobre el brazo del sillon, miró al pertiguero con un terror báquico.
—Repetid esto, jóven audaz! —dijo Mr. Bumble —Cómo teneis valor para decir tales cosas! Y vos desenvuelta pillastrona! como osais sufrirlo y aun anunciarle. Abrazar! —gritó Monsieur Bumble, sumamente indignado —puahá!
—No tenia de ello intencion! —balbuceó Noé —Ella es la que me abraza siempre quiera ó no quiera.
—Oh! Noé! —esclamó Carlota con acento de reproche.
—Si, es cierto! demasiado lo sabeis! —respondió Noé. Ella es la que me abraza siempre señor Bumble! Me toma por la cara y me hace toda clase de arrumacos.