—Queréis anunciar á vuestro amo que los Señores Blathers y Duff están aquí? —dijo el primero pasando la mano por sus cabellos y colocando un par de manillas sobre la mesa —Ah! Buenas noches caballero! Me permitireis dos palabras en particular?

Estas espresiones se dirijian á Mr. Losberne, que apareció en este momento y que habiendo hecho señal á Brittles de retirarse, hizo entrar á los dos señores y cerró la puerta.

—Ahí teneis á la señora de la casa. —dijo volviéndose hácia la señora Maylie.

Mr. Blathers se inclinó respetuosamente é invitado para que se sentára, dejó su sombrero en el suelo, tomó una silla é hizo señal á Duff de que hiciera lo mismo. Luego pidieron los informes mas minuciosos sobre el suceso. El doctor que deseaba ganar tiempo, les contó los detalles con toda la latitud posible. Ellos escuchaban con ademan de interés el mas vivo como gentes que lo entienden.

—Pero qué significa ese muchacho de que hablan los criados? —preguntó Blathers.

—Es verdad que uno de los criados se ha metido en la cabeza la idea de que ese muchacho estaba para algo en el asunto; ¡pero esta idea es un absurdo! No hay nada de todo esto.

—Es muy fácil de decir! —observó Duff.

—Tiene razon! —dijo Blathers haciendo con la cabeza una señal de aprobacion y jugando instintivamente con las manillas como se haria con unas castañuelas. —Quién es ese niño? Qué dice de sí mismo? De dónde viene? Qué diablo! No puede haber caido de las nubes! No es cierto caballero!

—Sin duda. —contestó el doctor haciendo un guiño significativo á las dos señoras. —Estoy enterado de toda su historia; pero hablarémos luego de esto... Tal vez no os vendrá mal ver antes la ventana que han roto los ladrones hé?

—Ciertamente! —respondió Blathers —Mejor será que primero inspeccionemos los lugares... Luego interrogarémos á los criados... Esta es nuestra costumbre de proceder.