—Eh! á qué diablos llamais un golpe premeditado? preguntó el doctor con impaciencia.
—Nosotros llamamos un golpe premeditado —respondió Blathers, (dirijiéndose con preferencia á las señoras como si tuviera compasion de su ignorancia á la vez que despreciaba la del doctor.) —cuando los criados de la casa están para algo en el asunto.
—Nadie ha tenido la menor sospecha de ellos en esta circunstancia. —dijo la Señora Maylie.
—No digo lo contrario. —replicó Blathers —Con todo no es menos cierto, que podrian muy bien estar en él.
—Con mayor razon sabiendo que tienen la confianza de sus amos —repuso Duff.
—Tenemos motivos para creer que el golpe ha sido dado por pegres de la alta banda prosiguió Blathers —Nosotros reconocemos al momento esto por la clase de trabajo que es de mano maestra.
—Y algo pulido que digamos! —añadió Duff á media voz.
—Eran dos. —continuó Blathers —Y no cabe duda que con ellos iba un niño. Ello es muy fácil de adivinar viendo la ventana... Esto es lo que podemos decir por el presente. Nos falta ver al muchacho que teneis arriba. Si gustais guiarnos.
—No tomarán antes un vaso de cualquier cosa? —dijo el doctor ufano de haber encontrado este medio para entretenerles un poco.
—Ciertamente! —dijo Rosa adivinando la atencion de este último. —Al instante si os place?