—Con mucho gusto señorita. —dijo Blathers pasando la mano por sus lábios. Esta clase de faena no deja de ser fatigosa. No os incomodeis por nosotros señorita. Dadnos lo primero que tengais á mano.
—Qué queréis tomar? —preguntó él doctor dirigiéndose con Rosa á la alacena. Decid vuestro gusto señores!
—Una gotita de licor si os es igual paisano —dijo Blathers. —Señora no hacia calor que digamos cuando hemos salido esta mañana de Lóndres y paréceme que no hay nada mejor para reanimarse que un vasito de licor.
El doctor aprovechándose del momento en que la señora Maylie decia algo lisonjero, en respuesta á la reflexion de este último se escaballó con destreza.
Los Señores Duff y Blathers se pusieron á contar hazañas de ladrones y á encarecer su utilidad para realzarse á los ojos de las señoras que los escuchaban con complacencia á fin de dar tiempo al doctor, para prepararlo todo. Al cabo Mr. Losberne apareció.
—Ahora, señores, si gustais venir conmigo?
—Allá vamos! —dijo Blathers y los dos agentes de policía siguieron á Mr. Losberne que los condujo al aposento de Oliverio, precedidos de Giles que los alumbraba.
Oliverio habia dormido; pero tenia un recargo de fiebre y parecia estar sumamente malo. Cuando el doctor le ayudó á incorporarse, miró á los dos forasteros sin dar muestras de saber donde estaba ni lo que sucedia á su alrededor.
—Mirad! —dijo Mr. Losberne hablando con dulzura; pero sin embargo con firmeza. Mirad al niño que habiendo sido herido casualmente por un fusil de viento al pasar por la propiedad del señor... (cómo le llamais vosotros? Quién habita detrás de aquí?) ha venido esa mañana para pedir socorro y ha sido indignamente maltratado por ese individuo que veis con la vela en la mano y que es causa de que la vida de ese muchacho está en el mayor peligro, como puedo afirmarlo en mi cualidad de médico.
—MM. Blathers y Duff flecharon su vista sobre Mr. Giles quien á su vez miró alternativamente á los dos agentes de policía, al jóven enfermo y al doctor con la espresion mas cómica de inquietud y de temor.