—Si Enrique! Me debo á mi misma, pobre jóven, sin padres, sin fortuna y sin nombre, el no dar que pensar al mundo, que por un motivo de interés he alentado la primera pasion de un jóven y que he sido un obstáculo á sus proyectos futuros.
—Ah! vuestra inclinacion concuerda con eso que creeis vuestro deber! dijo Enrique.
—No; repuso Rosa. —ruborizándose hasta el estremo —No lo creais!
—Entonces participais de mi amor? —replicó Enrique —Ah! decid Rosa, decid solamente esto y dulcificareis la amargura de esta cruel contrariedad!
—Si hubiese podido hacerlo sin causar daño al que amo —dijo Rosa —tal vez hubiera...
—Recibido esta declaracion de modo muy diferente? repuso vivamente Enrique —Hablad Rosa. Merezca al menos de vos esta confesion!
—Es verdad —replicó la jóven desprendiendo su mano de la de Enrique. —Pero por qué prolongar una entrevista que me es tan dolorosa, aun que me procure la dicha de saber que un dia he podido ocupar el sitio mejor de vuestro corazon? A Dios Enrique! Jamás semejante entrevista se renovará entre nosotros. Que una franca y pura amistad nos una como en el pasado.
—Una palabra aun! —dijo Enrique —Que yo oiga vuestras razones de vuestro propio labio. Dadme á conocer el motivo de vuestra denegacion.
—El porvenir que se os ofrece es brillante! —dijo Rosa con firmeza —todos los honores que acompañan á los grandes talentos, os están preparados... Teneis amigos poderosos que os ayudarán con todo su poder... pero esos amigos son orgullosos y yo no me mezclaré jamás con personas que podrian despreciar á mi madre... mucho menos quisiera envolver en mi desgracia al hijo de aquella que me ha hecho sus veces. En una palabra —prosiguió la jóven volviéndo la cabeza —mi nombre lleva una mancha que el mundo haria recaer sobre inocentes; la guardaré para mí y la vergüenza será para mi sola.
—Una última palabra Rosa! no mas que una palabra! esclamó Enrique poniéndose ante ella cuando iba á retirarse —Si yo hubiese sido menos feliz —(segun el mundo considera la felicidad.) si mi vida hubiese sido sencilla y obscura... Si hubiese sido pobre, enfermo y abandonado de todo el mundo, hubierais rechazado mis ofrecimientos?