Esto diciendo, se dirijió hácia la puerta, despues de haberse detenido un instante en el mostrador para pagar lo que debian.

Al arrojar una ojeada sobre la direccion —el funcionario parroquial notó que no estaba en ella el nombre del desconocido. Corres trás él para pedírselo.

—Y bien! ¿Qué significa esto? esclamó éste volviéndose bruscamente en el momento en que Mr. Bumble le tocó el brazo —Creo que me seguís!

—Es solo para haceros una pregunta —repuso el otro señalando con el dedo el pequeño pedazo de papel... ¿Qué nombre debo pedir?

—Monks! replicó el desconocido y se alejó precipitadamente.

Mr. Bumble, Pertiguero de la Parroquia.

CAPÍTULO XXXVII.

DE LO QUE PASÓ ENTRE MONKS Y LOS CONSORTES BUMBLE, LA NOCHE DE SU ENTREVISTA.

EL cielo estaba cubierto de nubes de las que se desprendian gruesas gotas de agua y hacia un calor sofocante; cuando el Soñor y la Señora Bumble dirigieron sus pasos hácia la casa de la orilla del rio distante cerca una media legua de la ciudad.