—Creeis acaso que las mujeres no puedan guardar un secreto? —dijo la matrona á Monks mirándole á su vez fijamente.

—Se que ecsiste uno el cual ellas sabrán guardar hasta que se descubra —dijo Monks con acento de desprecio.

—Y qué secreto es este si os place? preguntó la matrona.

—La pérdida de su reputacion —contestó Monks —comprendeis...

—No; —replicó la matrona, un si es no es ruborizada.

—Ello está fuera de toda duda —replicó Monks con tono burlon —como pues podriais comprender.

Y despues de haberles hecho nuevamente señal de que le siguieran atravesó aceleradamente varias piezas grandes cuyo techo estaba muy hundido, é iba á subir una escalera rápida ó mejor de mano que conducia al piso superior cuando un rayo surcó la entrada y trás él siguió un trueno, que conmovió la vieja casucha hasta sus cimientos.

—Escuchad! —esclamó retrocediendo horrorizado —Ese estruendo me hace mal!

Guardó silencio durante algunos minutos y quitando de improviso sus manos delante los ojos, Mr. Bumble vió con una sorpresa y un espanto indecibles que su rostro estaba descompuesto y cuasi negro.

—Estos accidentes me toman de cuando en cuando —dijo Monks notando el terror de Bumble —y muy amenudo el trueno es causa de ellos.