—Lo sabreis al momento. Tengo motivos para creer, que por el pronto ella guardó el objeto durante algun tiempo, con la esperanza sin duda, de sacar de él mayor provecho y lo empeñó luego, teniendo cuidado, sobre el dinero que recibiera de él, ahorrar con que paga cada año los intereses, á fin de poderlo retirar en caso de necesidad. Con que ha muerto, como acabo de decirlo, teniendo fuertemente cerrado dentro su mano ese pedazo de papel, todo súcio y todo rasgado. Como faltaban solo tres dias para concluir el año, pensé que yo misma un dia podria sacar de dicho objeto alguna ventaja y lo desempeñé.
—Dónde está ahora? —preguntó Monks con impaciencia.
—Aquí lo teneis contestó la matrona. Y como si le hubiese tardado el desembarazarse de él, arrojó vivamente sobre la mesa una holsita de cuero, apenas suficiente para contener un reló de mujer. Monks se apoderó al instante de él y abriéndolo con mano temblorosa, sacó un pequeño medallon de oro conteniendo dos bucles de cabello y un anillo sencillísimo.
—La palabra Inés está grabada al interior del anillo —dijo la matrona —El nombre de familia (el apellido), se ha dejado en blanco; pero hay la fecha que es segun creo de un año anterior á la época del nacimiento del niño.
—Y es esto todo? —dijo Monks despues de haber examinado escrupulosamente los objetos.
—Todo —respondió la mujer. —Nada sé de tal historia; mas allá de lo que puedo adivinar —dijo la señora dirijiéndose á Monks despues de un rato de silencio... No deseo saber mas; porque tal vez no seria prudente; y temo además que nada habria que ganar... pero no es cierto que me permitiréis dos preguntas?
—Sin duda —contestó Monks algo sorprendido. —pero que responda ó no á ellas esta es otra cuestion.
—Lo que forma tres cuestiones —observó Mr. Bumble queriendo hacerse el chistoso.
—Es esto todo lo que deseabais de mí? —preguntó la matrona.
—Todo —respondió Monks. ¿Qué mas?