—Han tenido necesidad de él; han juzgado oportuno retenerle.
—Tal vez para negocios importantes?
—No; pretenden que le han visto meter la mano en el bolsillo de un caballero. Lo han registrado á pretexto de justicia y han encontrado sobre de él una caja de tabaco de plata... la suya querido mio... la suya propia; porque adoraba el tabaco de polvo y lo tomaba ordinariamente. Lo han guardado hasta hoy, pretendiendo conocer el individuo á quien pertenece esa baratija. Ah! valia él cincuenta cajas como aquella... y yo daria si estuviera en mi mano el valor de ella con la satisfaccion mayor, con tal de volverle á ver á mi lado. Quisiera que hubierais conocido al Camastron, querido mio; quisiera que lo hubierais conocido!
—Puede esperarse que lo conoceré.
—Ah! lo dudo mucho —replicó el judío con un suspiro. —Si no obtiene nuevas pruebas en apoyo de esta acusacion, no será gran cosa y él volverá dentro seis semanas ó dos meses lo mas tarde; de otro modo estarán en el caso de enviarlo al seminario como pensionista. Conocen demasiado lo que vale y harán de él un pensionista.
—Qué entendeis por seminario y pensionista? preguntó maese Bolter —A qué viene hablarme en gringo ya que no lo comprendo?
Fagin iba á traducirle en lenguaje vulgar estas espresiones misteriosas y rebuscadas y maese Bolter hubiera sabido entonces que la combinacion de estas palabras seminario y pensionista significaban condena perpétua, cuando el diálogo fué interrumpido por la llegada de Bates que entró con ademan contrito y las dos manos metidas en las faltriqueras.
—Se acabó! —dijo.
—Qué quiéres decir? —preguntó Fagin con voz temblorosa.
—Han encontrado al caballero dueño de la caja de polvo. Dos ó tres testigos por añadidura han venido á engrosar la acusacion y el pobre Jac... está registrado para un pasaje á lo lejos: Fagin necesito un traje de luto y un crespon en mi sombrero, para ir á visitarle antes de su partida. Pensar que Jaime Dawkins el Camastron el fino Camastron será deportado por una mala caja de polvo, valor dos sueldos y medio!.. Jamás hubiera creido que debiera hacer este viaje á no ser por un reló de oro con su cadena y los colgajos. Oh! por qué no ha desvalijado á algun viejo ricote! Habia dado que hablar de él y al menos hubiera partido como un caballero en vez de separarse de nosotros sin honor y sin gloria como un miserable pelafustan.