—Y hará bien, en no tenerles consideraciones!
—No cabe duda —contestó Cárlos frotándose las manos.
—Me parece estarlo viendo ahora —dijo el judío fijando sus miradas sobre su jóven educando.
—Y yo tambien! esclamó Bates... Ah! ah! ah! Paréceme que estoy allí. Me lo represento como si ello pasára ante mis ojos... Qué buena farza! Esas vetustas cabezas de pelucon, haciendo todo lo posible para mantenerse sérias y Jaime Dawkins, no tartamudeando para decirles su modo de pensar, como si fuera su camarada, y hablándoles con la misma soltura que lo haria el hijo del propio presidente despues de una buena comida.. ah! ah! ah!
Es lo cierto que el judío, habia tenido tanta habilidad en exitar el humor jovial de su jóven educando, que éste, que de pronto considerará la prision de su amigo como una desgracia y el mismo Camastron como una víctima, miraba ahora á este ilustre jóven como el primer galan de una escena cómica y le tardaba ver llegar el momento en que su jóven camarada tendria una ocasion tan favorable para desplegar sus talentos.
—De un modo ú otro será necesario procurar lo medios de tener hoy mismo noticias suyas. —dijo Fagin —Calculemos...
—Si fuera yo allí? —preguntó Cárlos.
—Te guardarás muy bien! —contestó el judío —Querido mio estás loco? A la verdad es preciso que seas —archi-loco para pensar en encagarte dentro la gola del lobo! No, no hijito! ya es bastante para mi el haber perdido el uno, para esponerme á perder el otro.
—Creo, no intentaréis ir vos mismo? dijo Cárlos con tono chocarrero.
—No me conviene de ningun modo —repuso el judío sacudiendo la cabeza.