—Entonces por qué no enviais á ese recien venido? preguntó Maese Bates poniendo su mano sobre el brazo de Noé. —Nadie le conoce.

—Si quiere ir no deseo otra cosa mejor! —observó Fagin.

—Por qué no querrá?

—No lo sé querido. —dijo Fagin volviéndose á Bolter —realmente no lo sé!

—Oh! que si que lo sabeis muy bien! —observó Noé dando algunos pasos retrógados hácia la puerta. —Que si, que si lo sabeis bien! —añadió balanceando la cabeza un tanto alarmado de la proposicion de Cárlos. —Guarda Pablo! este género de comision no entra en mi departamento. No lo ignorais de antemano!

—Entónces Fagin para que género de trabajo lo habeis reclutado? —preguntó maese Bates midiendo á Noé de la cabeza á los piés con aire de desden —para jugar las piernas cuando habrá algo embrollado ó para enguller sin duda, él solo todo lo que habrá sobre la mesa, cuando todo irá bien?

—Esto no os incumbe á vos, jóven imberbe! —replicó Bolter —y si os permitís estas libertades con vuestros superiores podrémos enojarnos: tenedlo entendido!

Maese Bates, prorrumpió en tal carcajada á esta amenaza que Fagin necesitó mucho tiempo antes de poder interponer su autoridad y hacer comprender al señor Bolter que no corria ningun riesgo en visitar el tribunal de policía, tanto mas que el pequeño asunto que lo llevara á Londres no habiendo transpirado aun en esta ciudad, era mas que probable que no se sospechase que se habia refugiado en ella y que de consiguiente si cambiaba de traje, no habia mas peligro para él, en ir al tribunal de policía que el que podia haber, yendo á cualquiera otra parte, ya que de todos los sitios de la capital era aquel sin disputa, al que se pensaria menos, que pudiese visitar, de su pleno alvedrío.

Persuadido por estas palabras de Fagin tanto como por el temor que éste le habia infundido, el señor Bolter consintió de muy mala gana en hacer esta escursion. Por consejo del judío se encajó un traje de carretero.

Concluido su tocador, se le hizo el retrato del Camastron de modo que pudiera reconocerle fácilmente; y Cárlos despues que le hubo acompañado hasta la entrada de la calle, en que estaba el tribunal de policía, le prometió esperarle en el mismo sitio.