—Qué me daréis por ello?

—Os daré una libra esterlina, cosa que no he dado nunca por servicios de este género, que no me producen utilidad alguna.

—Quién es esta mujer?

—Una de las nuestras.

—Ya veo de lo que se trata! —esclamó Bolter frunciendo la nariz —sospechais de ella, no es cierto?

—Ha adquirido nuevas relaciones, querido, y es preciso que yo las conozca.

—Ya caigo. Unicamente por tener el gusto de conocerlas, con el fin de saber si es persona respetable, he? ah! ah! ah! Soy vuestro hombre.

—Sabia que os gustaria tal comision!

—Y no habeis errado. Donde está; en que punto y cuando deberé seguirla.

—Esto querido os lo diré... os lo comunicaré cuando sea tiempo oportuno. Procura estar preparado; lo restante me corresponde á mi.