—Rosa Maylie esperó aun, pero el anciano caballero la tomó del brazo y la atrajo suavemente hácia él. En el momento que desaparecieron, Nancy se dejó caer sobre uno de los escalones y dió libre curso á sus lágrimas.
Llegado á lo alto de la escalera; Noé Claypole volvió la cabeza á derecha y á izquierda y no viendo alma viviente, puso los piés en polvorosa.
CAPÍTULO XLV.
CONSECUENCIAS FATALES.
CERCA dos horas faltaban para apuntar el dia. El judío velaba en su cama, demostrando esperar á alguien con la mas viva impaciencia. A su lado y en un colchon tendido en el suelo estaba echado Noé Claypole durmiendo profundamente. Largo tiempo habia que aquel permanecia en tal actitud, cuando al fin el ruido de los pasos de una persona que creyó reconocer vino á herir su oido.
—El es, no cabe duda! murmuró.
Al pronunciar estas palabras sonó la campanilla: Bajó los escalones de cuatro en cuatro y pronto volvió acompañado de Sikes que llevaba un paquete bajo su brazo.
—Tomad, encerrad esto —dijo este —y desembarazadlo todo lo que podais. Voto al infierno, me ha costado mucho cojerlo Hace mas de dos horas que deberia estar aquí.
Fagin tomó el paquete, lo encerró en el armario con llave y miró fijamente al bandido: sus lábios pálidos temblaban con tal fuerza, sus facciones estaban tan descompuestas por las diferentes emociones que le dominaban; que Sikes retrocedió involuntariamente.
—Qué Demonios sucede ahora —esclamó —por qué mirais las gentes de tal modo, he? Responderéis?