—Qué se ha hecho el pequeño Carloto?.. preguntó Kags.
—Está en algun rincon de estos alrededores esperando sin duda que sea de noche para venir aquí —respondió Chitling —ahora ya no puede lardar. No hay que hablar, de ir á otra parte; la tropa sorda ha empezado por echar el guante á todos los que se hallaban en los Tres cojos. Ha sido fortuna para mí encontrarme fuera, de otro modo, hubiera formado cuerda con los otros. La sala del fondo y la de entrada están llenas de langostas os aseguro que hace allí calor!
—Arbitrariedad como ella! dijo Tobias Crachit mordiéndose los lábios. —Hay mas de uno que la saltará en este asunto!
—Los asisses han empezado —dijo Kags —si calientan el negocio, si Bolter suelta el pico á cargo de Fagin (lo que no cabe duda despues de lo que tiene ya dicho) el pobre viejo judío, quedará convencido de complicidad en el asesinato y dentro ocho dias á contar desde hoy la danzará de lo lindo.
—Daba grima oir á la multitud como gritaba tras él!.. dijo Chitling. A no ser la tropa sorda lo hubieran hecho añicos. —Una vez lo han derribado en tierra y estoy seguro que lo hubieran muerto si los langostos no hubiesen al momento formado circulo á su alrededor; pero puede decir que ha escapado de una buena.
Mientras que con los ojos bajos y el oido atento parecian todos abismados en profunda reflecsion, se oyó en la escalera un pataleo y el perro de Sikes entró de un salto en la estancia. Miraron inmediatamente á la ventana; pero no vieron á nadie —bajaron la escalera, nadie; salieron á la calle, nadie.
—Qué significa esto? —dijo Tobias —Acaso se atreveria á venir?.. Espero que no!
—Si hubiese decidido venir aquí le hubiéramos visto tras de su perro!
—De dónde vendrá ese animal? —dijo Tobias —Sin duda habrá estado en las otras casuchas y habiendo visto allí una multitud de personas que no conoce habrá corrido aquí, donde ha venido tantas veces. Pero por qué llega solo?
—Creéis que haya sido destruido?.. preguntó Chitling.