—Tú que eres aquí el patron, tienes ánsia de venderme, ó me dejarás ocultar hasta que estén hartos de pesquisas.... Ea.... habla!... preguntó Sikes dirijiéndose á Tobias Crachit.
—Puedes quedarte si te erees aquí seguro —respondió este.
Sikes volvió lentamente la cabeza hácia la pared contra la que estaba arrimado de espaldas, y dijo con voz hueca.
—Y á ella... la... han enterrado?
Se contentaron con hacer una señal de cabeza negativa.
—Por qué no la han enterrado?.. Quién llama?..
Tobias Crachit indicó con la mano que nada habia que temer, y habiendo bajado á abrir la puerta, volvió luego seguido de Cárlos Bates.
Este al ver al asesino retrocedió horrorizado.
—Tobias!.. ¿Por qué no haberme dicho esto abajo?
Los otros tres palidecieron á esta pregunta del niño, y Sikes que lo notó procuró acariciarlo.