—Qué quieres decir con tantos humos? —gritó acompañando la pregunta con un horrible juramento. —Veamos, habla! ¿Qué pretendes con tu amenaza? Voto á mil truenos juntos! Sabes quien eres tu?

—Oh! si; demasiado lo sé! —dijo la jóven sacudiendo la cabeza con ademan de indiferencia.

—Entonces, cierra el pico ¿entiendes? —repuso el otro con tanta brutalidad como si hablara á su perro —De lo contrario te ataré yo la lengua por algun tiempo.

Nancy soltó una risa convulsiva y lanzando á Sikes una mirada de reojo, volvió la cabeza y se mordió los labios hasta echar sangre.

—Ah! si! Eres una gentil muchacha á fé mia! —añadió Sikes mirándola con desprecio —Especialmente cuando te das ese aire de buenos sentimientos. Es un gran negocio para este niño (como tu le llamas.) el haber encontrado en tí una amiga..

—Sin contar que lo soy —esclamó Nancy con cólera —y que quisiera estar en lugar de aquellos al lado de los cuales tan cerca hemos pasado esta noche, mas bien que haberos ayudado á encontrar este desgraciado! Qué sea de hoy en adelante un mentiroso, un ladron, un petardista; que sé yo! todo lo que existe de mas abominable! No le basta á ese viejo bandido sino que tambien ha de destrozarlo á golpes?

—Vamos, vamos! —dijo el judío dirijiéndose á Sikes y haciéndole observar la atencion con que sus jóvenes educandos prestaban el oido á todo lo que pasaba —Guillermo es preciso venir á palabras de paz, á palabras de reconciliacion.

—Palabras de paz! —esclamó la jóven, cuya fisonomía desfigurada por la cólera era en este momento espantosa —Palabras de paz vos viejo infame! Si, las mereceis! He robado por vos cuando no tenia mas que la mitad de la edad de ese niño! —dijo señalando á Oliverio. —Siempre he hecho el mismo comercio y siempre para la misma persona desde hace doce años! ¿No es cierto? Decid! Podeis negarlo?

—Y bien qué? —replicó el judío procurando calmarla —Si lo has hecho ha sido para vivir.

—Si! —gritó ella con toda la fuerza de sus pulmones —Robar es mi subsistencia, como la escarcha, la niebla y el lodo de las calles son mi habitacion! Y vos sois el viejo infame que me ha reducido á ellos desde mi infancia y me reduciréis dia y noche hasta que muera!