—¿De qué duración?

—Ha durado nueve días con sus noches.

—¿En qué forma se manifestó?—preguntó el doctor, mirando de nuevo sus manos.—¿Tal vez volviendo a entregarse a alguna ocupación antigua relacionada con su sacudimiento mental?

—En efecto.

—Otra cosa: ¿Tuvo usted alguna vez ocasión de verle entregado a esa ocupación, durante su enfermedad original anterior a la recaída?—preguntó el doctor con gran calma, bien que siempre con voz muy baja.

—Una sola vez.

—Después de su recaída, ¿le encontró usted igual que antes en casi todo... o en todo?

—Creo que en todo.

—Habló usted antes de una hija de su amigo: ¿ha tenido la hija noticia de la recaída del padre?

—No: la recaída ha permanecido rodeada del secreto más rígido, y no creo que la hija llegue a sospecharla nunca. De ella tenemos conocimiento dos personas nada más: yo, y otra de confianza absoluta.