Frente a la puerta del Banco Tellson esperaba una silla de posta. Junto a la portezuela, hacía centinela Jeremías Lapa.
—He entregado la carta al caballero a quien iba dirigida—dijo Darnay a Lorry.—No he querido traer contestación escrita que acaso pudiera ser para usted causa de disgustos; pero he aceptado una respuesta verbal, confiando que usted no tendrá inconveniente en encargarse de transmitirla.
—Con mucho gusto, siempre que no sea muy peligrosa—contestó Lorry.
—No lo es, aunque debe recibirla un hombre que está preso en la Abadía.
—¿Cómo se llama?—preguntó Lorry, sacando del bolsillo un librito de memorias.
—Gabelle.
—Gabelle. ¿Y qué es lo que debo decir al desgraciado prisionero Gabelle?
—Sencillamente estas palabras: «Ha recibido la carta y vendrá.»
—¿Sin decir cuándo?
—Emprenderá el viaje mañana por la noche.