—¿Cuántos años tienes, Evrémonde?
—Treinta y siete.
—¿Casado, Evrémonde?
—Sí.
—¿Dónde?
—En Inglaterra.
—Lo creo. ¿Dónde está tu mujer, Evrémonde?
—En Inglaterra.
—Lo creo también. Vas consignado, Evrémonde, a la prisión de La Force.
—¡Dios del Cielo!—exclamó Darnay—¿En virtud de qué ley, y por qué delito o falta?