Interrumpióse el doctor. En la calle inmediata sonaba pesado ruido de carros. Una... dos... tres... Tres carretas cargadas de condenados conducidos al suplicio.
—Necesito ver a Lorry—repitió el doctor, volviendo la cabeza al lado contrario para no ver el fúnebre convoy.
El buen Lorry continuaba inmóvil en el edificio del Banco. Tanto él como los libros eran objeto de frecuentes requisas en calidad de bienes confiscados y convertidos en nacionales, lo que no fué óbice para que salvase cuanto le fué posible, a fuerza de entereza y de abnegación.
Estaba obscureciendo cuando el padre y la hija llegaron al Banco. La suntuosa residencia del señor continuaba desierta. Sobre la verja del jardín había una inscripción que decía así: «Propiedad Nacional. República Una e Indivisible. Libertad, Igualdad, Fraternidad o Muerte.»
¿Qué era del señor Lorry, que no se encontraba en su despacho? ¿A quién acababa de despedir cuando salió, agitado y sorprendido, para estrechar entre sus brazos a su idolatrada amiguita? ¿A quién repitió las palabras que con balbuciente voz acababan de dirigirle a él, diciendo desde la puerta que estaba traspasando: «Trasladado a la Conserjería y citado para mañana?»
VI.
TRIUNFO
Sin exageración puede afirmarse que el formidable Tribunal de los Cinco no ya sólo funcionaba todos los días, sino también estaba en función permanente. Las relaciones de los prisioneros que debían comparecer ante el Tribunal al día siguiente eran entregadas todas las tardes a los alcaides de las cárceles, quienes, a su vez, leían a los interesados. En la jerga de la cárcel, a las listas en cuestión se las llamaba «Diarios de la noche.»
«Carlos Evrémonde, alias Darnay.»
Tal era el nombre que encabezaba el «Diario de la noche» correspondiente a La Force.
Apenas pronunciado el nombre, separóse el interesado del grupo de sus compañeros de infortunio y se colocó en el sitio destinado a los nombrados. Como Carlos Darnay había presenciado aquella escena centenares de veces, dicho se está que le sobraban motivos para conocer la costumbre.