—No me tengo por emigrado a tenor de la letra y del espíritu de la ley.

—¿Por qué no? Eso es lo que deseo saber.

—Porque libre y espontáneamente renuncié un título que no era de mi gusto y una posición social que me desagradaba, y salí de mi patria para vivir de mi trabajo en Inglaterra antes que de rentas cobradas al pueblo de Francia, agobiado bajo el peso de tantos tributos y gabelas.

—¿Cómo pruebas la exactitud de tus manifestaciones?

—Con el testimonio de Teófilo Gabelle y de Alejandro Manette.

—Pero tú casaste en Inglaterra—objetó el Presidente.

—Cierto; pero no con mujer inglesa.

—¿Con una ciudadana de Francia?

—Sí.

—¿Su apellido y familia?