»—Desde anoche a estas horas—contestó el hermano mayor.

»—¿Tiene marido, padre y hermano?

»—Tiene un hermano.

»—¿Y no estoy hablando con ese hermano en este instante?

»—No—replicó con tono de profundo desprecio.

»—¿La ha ocurrido recientemente algo relacionado con el número doce?»

»—¿Con el número doce?—repitió con impaciencia el hermano menor.

»—Pueden convencerse ustedes, caballeros, de lo inútilmente que me han traído aquí, tal como estoy—dije, puestas aún mis manos sobre el pecho de la enferma.—Si yo hubiese sabido lo que pasaba, habría venido provisto de lo necesario, mientras que ahora estamos perdiendo lastimosamente el tiempo. En un sitio tan solitario como es éste, no es posible encontrar medicinas.

»El hermano mayor miró al menor, quien replicó con voz altanera:

»—Tenemos aquí un botiquín.