—¿Quiénes son los viajeros? ¡A ver... los documentos!

Una mano presenta los documentos, que son leídos.

—Alejandro Manette... médico... francés... Veamos; ¿quién es?

Un brazo extendido indica un viejo extenuado que murmura palabras ininteligibles.

—Parece que el ciudadano doctor tiene perturbadas las facultades, ¿eh? Le ha abrasado el cerebro la fiebre de la Revolución.

—Eso parece.

—¡Bah! Son muchos los que se encuentran en su caso... Lucía, su hija... francesa... ¿Quién es?

—Esta.

—Muy bien. Evrémonde emprende otro viaje distinto... Lucía, hija de Lucía... inglesa... ¿Es esta?

—La misma.