—La amistad que con el prisionero le ha ligado, en realidad una amistad ligera, ¿no era de las que solemos llamar obligadas, es decir, una amistad cultivada en sillas de posta, posadas y barcos?

—No.

—¿Ha visto las relaciones y listas en poder del prisionero?

—Sí.

—¿Puede decir algo más acerca de esas listas?

—No.

—¿Espera que su declaración le valga algún provecho o beneficio?

—No.

—¿Ni siquiera un destino de espía a sueldo del gobierno?

—No.