—¿Dónde has estado tú cuando él ha ido a visitarlas?
—En casa, pero mi abuela es quien siempre le ha recibido, yo no me le he presentado...
—¡Cosa extraña! ¿Qué motivo has tenido para esconderte de él?
—Ninguno, señora, sólo que ha dado la casualidad de no estar yo bien vestida cuando él ha ido a ver a mi abuela.
—¡Oiga! ¿Conque pretendías coquetear con él? ¿Tú no sabes que es feo y viejo para ti?
—Yo no he pretendido coquetear con el señor doctor.
—¿Qué tratos y contratos tiene Montes de Oca con tu abuela?
—Yo no sé, señora. Nada malo.
—¿Eres casada?
—No, señora.