—¿Sabes quién es tu padre? le preguntó de repente.

—No, señora, contestó Cecilia con la mansedumbre de antes.

—¿No te lo ha dicho nunca tu madre?

—No, señora. Yo no conocí a mi madre. Ella se murió poco tiempo después de nacer yo.

—¿Quién te ha contado ese cuento?

—¿Qué cuento?

—Pues, el de que murió tu madre después de nacer tú.

—No es cuento, señora, lo de la muerte de mi madre. No tengo ni el más mínimo recuerdo de ella.

—¿Qué edad tienes tú ahora?

—Yo nací, según me ha dicho mi abuela, en el mes de octubre de 1812. Haga la señora la cuenta.