—Y ¿cómo es que tu abuela no te ha dicho quién es tu padre? ¿No lo conoce ella? ¿Sabes que te echaron a la Casa Cuna?

—Sí, señora. Me pusieron en la Casa Cuna para que me bautizaran con el apellido de Valdés.

—Pues yo no soy inclusera y también llevo ese apellido. De suerte que tu padre, aun sin pasarte por la Casa Cuna bien pudo bautizarte, poniéndote en la fe de bautismo «de padres no conocidos», como es costumbre. Se conoce que tenía malas entrañas. ¿Te crió tu madre?, esto es, te dio el pecho?

—Creo que no. A mí me crió una negra.

—¿Dónde te crió? ¿En la Casa Cuna?

—No, señora, en casa de mi abuela.

—¿Cómo se llamaba tu criandera?

—Me parece que María de Regla Santacruz.

—¿Vive? ¿En dónde está ahora?

Después de titubear por breve rato, contestó Cecilia conocidamente confusa: