A mediados de enero volvió del campo la familia de Gamboa: los criados por mar, los amos por tierra. Leonardo llegó algunos días después.

Lo primero que hizo doña Rosa en la ciudad fue darle licencia o papel a María de Regla para buscar acomodo o amo. El papel (así se le llama por antonomasia en Cuba) en cuestión, firmado por don Cándido, rezaba poco más o menos como sigue: «Concedo papel a mi esclava María de Regla, para que en el término de diez días de la fecha busque acomodo o amo en la ciudad. Es criolla, racional, inteligente y ágil, sana, robusta, no ha padecido nunca enfermedad, no tiene tacha conocida, sabe coser de llano, entiende de lavar y aplanchar, de cuidar niños y enfermos. Se le da papel porque ella lo ha pedido. No ha conocido más amos que aquél donde nació y el que ahora la vende. Habana, etc.»

Despachado este asunto, que doña Rosa juzgaba de mucha importancia, se ocupó del negro fugado. Achacaba toda la culpa del suceso al Mayordomo, motivo por el cual en la primera oportunidad se le fue a las barbas con la irónica inquisición de:

—Supongo que Vd. ha hecho muchas diligencias para averiguar el paradero de Dionisio.

—Sí, mi señora doña Rosa, varias, muchas diligencias, contestó él embarazado, pues mentía como un turco. Sólo que estos negros... vamos, son el mismo dianche. Saben agazaparse... ¡Vaya que si saben!

—Veamos qué ha sacado Vd. en limpio.

—Poca cosa, mi señora, casi nada. Se dijo que le habían muerto de una puñalada, y... pare Vd. de contar. Porque no habiéndose levantado sumaria del hecho, que yo sepa, ni aprehendido al hechor, ni enterrado al muerto, he supuesto, suposición bien fundada, me parece, que lo de la puñalada ha sido mero rumor, una farsa, esparcido quizás por el mismo Dionisio para desorientar y evitar que le sigan la pista. Digo a Vd., mi señora doña Rosa, que saben mucho estos negros, mucho...

—Quedo enterada, dijo la señora en su despecho. Luego añadió: Pues es preciso que aparezca ese negro.

—Preciso, repitió don Melitón.

—Muerto o vivo ha de estar en alguna parte, agregó doña Rosa.