—No hables boberías y dejémonos de cosas que no tienen fundamento. Es gana que busques motivos de quejas. Tú no puedes ponerte brava conmigo. Dime, ¿en dónde estuviste la víspera de Nochebuena?

—¿De mal a mal?

—De bien a bien, cielo mío. De ti no quiero ni la gloria de por fuerza.

—Eso sí. Pues venía del baile de etiqueta que dio la gente de color en la casa de Soto, allá afuera.

—¿Cómo fuiste?

—A pie.

—No quiero decir eso. ¿Quién te convidó? ¿Con quién fuiste al baile?

—Me convidó Uribe el sastre, que fue uno de la comisión, y fui al baile con Clara su mujer, con Nemesia y con José Dolores su hermano...

Leonardo torció el ceño y no supo ni pudo ocultar su disgusto.

—El que se pica ajos come, dijo Cecilia sonriendo. ¿Qué diré yo cuando recuerde que Vd. fue al campo para seguir a una guajira?