—Está bien. Ahí no entran mozuelos, supongo.

—No, que yo sepa. Tal vez uno que otro empleado. Ahora bien, ¿por cuánto tiempo se la encierra?

—Por seis meses.

—Corriente: por seis meses.

—A ver. Pienso que será mejor un año. Largo tiempo es; pero mi hijo no se recibirá de Bachiller hasta abril y no se casará hasta noviembre. Sí, por un año...

—Hecho. En cuanto a mí, concluyó diciendo el Alcalde con solemnidad, lo de menos es el término del encierro, lo demás es la sinrazón, la tropelía, la arbitrariedad que se comete con esa muchacha. Entiéndalo Vd., don Cándido, no hago esto por consideraciones a Vd., con cuya amistad me honro, hágolo por respeto a las frases finales de su anterior peroración, «por la paz y la felicidad de la familia», cosas para mí sagradas.

Capítulo VI

Querer estorbar el paso
a dos que se quieren bien,
es echarle leña al fuego
y sentarse a verlo arder.

Canción popular

A pretexto de tener que sacar a cierto amigo de un compromiso de honor, logró Leonardo que su bonísima madre le hiciese un préstamo irredimible de cincuenta onzas de oro, de su caja particular.