— Barlennan, creo detectar cierto despecho cuando aludes a las excusas que hemos utilizado para no explicarte nuestras máquinas. Créeme, no intentamos engañarte. Son complejas, tan complejas que los hombres que las diseñan y construyen primero se pasan la mitad de la vida aprendiendo las leyes que les permiten operar y el arte de manufacturarlas. Tampoco pretendíamos subestimar el conocimiento de tu gente; es verdad que nosotros sabemos mas, pero es solo porque hemos tenido mas tiempo para aprender.
«Ahora, si he entendido bien, tu quieres aprender acerca de los instrumentos de ese cohete mientras lo desmantelas. Por favor, Barlennan, puedes creer que soy absolutamente sincero al decirte que yo mismo no podría hacerlo, pues no los entiendo, y que ninguno te serviría de nada aunque lograras entenderlo. Lo único que te puedo explicar es que son máquinas para medir cosas que no se han visto, oído ni saboreado…, cosas que tienes que ver operando de otras maneras durante largo tiempo antes de empezar siquiera a comprenderlas. Esto no implica un insulto; a mi me ocurre casi lo mismo, y me he criado rodeado de esas fuerzas, incluso utilizándolas. Sin embargo, no las entiendo. Ni tampoco espero entenderlas antes de morir, pues nuestra ciencia abarca tantos conocimientos que ningún individuo puede aprenderlo todo; debo contentarme con el campo que conozco… y quizá sumarle lo poco que un hombre puede añadir en su vida.
«No podemos aceptar tu trato, Barl, porque es físicamente imposible de cumplir por nuestra parte.
Barlennan no podía sonreír en el sentido humano, y se abstuvo cuidadosamente de dar su propia versión de una sonrisa. Respondió en un tono tan grave como el de Lackland.
— Puedes cumplir tu parte, Charles, aunque no lo sepas. Cuando yo inicié este viaje, todas las cosas que has dicho eran ciertas. Yo me proponía hallar este cohete con tu ayuda, y luego colocar los visores donde no pudieras ver nada y desmantelar la máquina por mí cuenta para aprender tu ciencia.
«Lentamente comprendí que lo que acabas de decir es cierto. Aprendí que no me ocultabas conocimientos cuando me enseñaste rápida y cuidadosamente las leyes y técnicas utilizadas por los fabricantes de planeadores. Tuve mayor certeza cuando ayudaste a Dondragmer a confeccionar la cabria diferencial. Pensaba que mencionarías estas cosas en tu discurso. ¿Por que no lo hiciste? Son buenos puntos a tu favor.
«Cuando nos enseñabas el funcionamiento de los planeadores, comencé a tener una cierta comprensión de lo que significaba el término «ciencia». Comprendí, antes de que finalizara aquel episodio, que ese simple artilugio que vosotros dejasteis de usar tiempo atrás requería la comprensión de mas leyes del universo de las que mi gente cree que existen. Incluso aclaraste, al disculparte por la falta de información exacta, que los planeadores de esa especie eran usados por tu gente hace mas de doscientos años.
Ahora entiendo que en la actualidad, sabéis mucho mas, y al entenderlo sé que hay cosas que no puedo llegar a conocer.
«Pero, pese a ello, podéis hacer lo que deseo. Ya habéis hecho un poco, mostrándonos la cabria diferencial. Yo no lo entiendo, y tampoco Dondragmer, que le dedicó mas tiempo; pero ambos estamos seguros de que está emparentado con las palancas que hemos usado toda la vida. Queremos comenzar desde el principio, con plena conciencia de que no podremos aprender en nuestra vida todo lo que sabéis vosotros. Quiero saber por que flota el Bree y por que flotaba la canoa hasta que se hundió. Quiero saber por que se hundió la canoa. Quiero saber por que el viento sopla continuamente en la fisura… no entendí vuestra explicación. Quiero saber por que sentimos mas calor en invierno, cuando no podemos ver el sol durante mucho tiempo.
Quiero saber por que resplandece el fuego y por que mata el polvo flamígero. Quiero que mis hijos, si alguna vez los tengo, o los de ellos, sepan que hace funcionar esta radio, y tu tanque, incluso este cohete. Quiero saber mucho, sin duda mas de lo que puedo aprender; pero si logro que mi gente aprenda por si misma, como habéis hecho vosotros…, bien, quizá deje de vender para obtener beneficios.