— Bastará con un trozo razonablemente grande de la lente, Dondragmer — dijo una voz a través del micrófono. No era la de Lackland. Se trataba de un experto en educación, aunque a veces cedía la palabra a un especialista —. Cualquier trozo curva la luz, e incluso crea una imagen…, pero, espera, eso viene después. Trata de descubrir que quedó de ese trozo de cristal, si tu gravedad no lo pulverizó cuando aterrizó el equipo.
Dondragmer se alejó de la radio con una frase de asentimiento y regresó cuando tuvo otra ocurrencia.
— Quizá puedas decirme de que está hecho el «cristal» y si resiste mucho calor.
Tenemos buenos fuegos calientes. Además está el material que cubre el Cuenco… hielo, creo que lo llamó Charles. ¿Eso serviría?
— Si. Sé algo sobre vuestros fuegos, pero que me cuelguen si sé cómo quemáis plantas en una atmósfera de hidrógeno, aunque le arrojéis un poco de carne. En cuanto al resto, el hielo servirá, si lo encuentras. No sé de que está hecha la arena de vuestro río, pero puedes tratar de derretirla en uno de vuestros fuegos más ardientes y ver que ocurre. No garantizo nada, simplemente digo que en la Tierra y en el resto de los mundos la arena común crea una especie de vidrio que mejora muchísimo con otros ingredientes. Ahora bien, ignoro cómo describirte esos ingredientes y soy incapaz de sugerirte dónde encontrarlos.
— Gracias. Haré que alguien pruebe con el fuego. Entretanto, buscaré un trozo de lente, aunque me temo que el golpe dejó pocos fragmentos utilizables. No debimos tratar de desmantelar el aparato cerca del borde del montículo. Esa cosa que llamáis «tonel» rueda con demasiada facilidad.
Una vez mas, el piloto se alejó de la radio y se encontró con Barlennan.
— Le toca a tu grupo hacerse cargo de las placas dijo el capitán. Yo iré al río. ¿Necesitas algo para tu trabajo?
Dondragmer mencionó la sugerencia sobre la arena.
— Creo que me puedes traer lo poco que necesito, sin calentar demasiado el fuego. ¿O pensabas traer otra carga de cosas?