De esta inferioridad científica y artística resultan otras. No siéndole posible á la mujer el ejercicio de las profesiones, artes ú oficios lucrativos, se agolpa, puede decirse se apiña alrededor de los pocos trabajos manuales á que puede dedicarse, y cuyo precio se rebaja en términos que hacen, por lo común, imposible que viva de su trabajo; la depreciación de éste resulta de una concurrencia desesperada, de la poca consideración que merece la trabajadora y de otras causas que no hay para qué investiguemos, bastándonos aquí consignar el efecto, que es la imposibilidad de que la mujer con su trabajo gane lo suficiente para vivir.

Inferior en la esfera intelectual y en la artística, con una inferioridad tan general y constante, la mujer tiene que resultar, y resulta, rebajada.

Pasadas las idolatrías del amor, y prescindiendo de ciertos sentimientos caballerosos y tiernos afectos de familia, la mujer ocupa un lugar muy inferior al hombre en la opinión, en la ley, en las costumbres, y su desigualdad llega á un grado que la rebaja.

Nos causa extrañeza, repugnancia ó indignación el proceder de los salvajes que abusan de la fuerza para hacer trabajar á sus mujeres mientras ellos huelgan, convirtiéndolas en bestias de carga; pero el proceder de los hombres civilizados hasta aquí, si es menos brutal, no ha sido mucho más justo. ¿No es un hecho de fuerza y un abuso de ella la prohibición de que las mujeres se dediquen á profesiones y oficios para los cuales tienen reconocida aptitud? La desigualdad que resulta, ¿no es consecuencia de la muscular más bien que de la intelectual, y un verdadero salvajismo el no dejar á las mujeres más que aquellos trabajos que por muchas circunstancias han llegado á ser abrumadores para ellos?

Las mujeres, infinitamente más ignorantes y más pobres que los hombres, han de ser menos consideradas y aumentar su descrédito en estados sociales donde el saber y la riqueza tienen mayor importancia cada día. Prescindiendo de excepciones, y observando lo que hay en el fondo de apariencias que engañan, la regla y la realidad es que la pobreza intelectual de la mujer la lleva á la miseria económica, lo cual la rebaja, y que, en circunstancias desfavorables y frecuentes, de su penuria y desprestigio resulta su abyección.

Consecuencias de que la mujer esté rebajada. Las consecuencias de la desigualdad que deprime y rebaja á la mujer son:

Legales;

Físicas;

Intelectuales;

Morales.