Yace un papel á los pies de la desposada, y Velasquín le recoge, advertido por ella: Son versos de mi padre...
El mozo, muy aficionado á las sentimentales poesías, lee á media voz, con interés:
Gustar quiero en mis labios ardientes
de tus labios la miel regalada,
sentir en mi carne la dulce caricia
de tu carne en amor inflamada,
mientras en mi oído tu boca murmura
un «escucho» dulcísimo. El alma
sedienta de amores