—¡Iban tan entusiasmados!...
—Ella se puso muy encarnada...
—¡Está monísima!
—¡Qué buen mozo es él!
—Las canas le favorecen.
—Es tan arrogante como Adolfo...
—Y más formal.
La alcaldesa dice que los Velascos son de una raza de caballeros tan cumplidos, que de seguro Manuel quiere enmendar la culpa de ingratitud cometida por Velasquín.
—Pues hay pocos hombres de ese temple—exclama Filomena Bernaldo.
Ordóñez toma parte en la conversación: