—Todavía. Y hay música los jueves y los domingos, como «antes».
—Habrá muchas casas nuevas...
En el barrio de San Martín hay algunas; pero en el nuestro nada más que el hotel de los señores de Velasco.
—¿Viven en Torremar?
—Casi siempre. Desde que se murió el padre no aselan en Madrid, porque á la señora le pinta mucho esto.
—¿Qué fué de los hijos?
—El mayor estudia para sabio y parece que nunca acaba la carrera; lo mismo que el chiflado de don Juan Ramírez. Están siempre juntos entre libros, papelotes y animalejos... El otro es un cortejante de primera ¡y está muy guapo!
—¿Y esos de Ramírez? ¡Eramos tan amigos!
—¿Pero no sabe usted lo que les sucedió?
—Nada, hija.