—Y Gracián, ¿cuándo marcha á ese largo viaje al extranjero?

—Le ha suspendido para el otoño; dice que está cansado y va á pasar el verano en el campo con nosotros... Hará excursiones frecuentes á la ciudad y visitas á Las Palmeras para no aburrirse tanto.

—La aldea es una cosa muy aburrida y triste.

—Así dice Gracián...

—La otra tarde le he visto en el Retiro con la niña.

—Nunca sale con ella; solamente esa tarde que dices fué á llevarla en busca de Tristán. Lali me dijo...

Un poco acelerada, á pesar suyo. Eva atajó las palabras de su amiga para explicarle su encuentro con Gracián y su detenida plática en el complaciente rincón del parque, suponiendo que la niña hubiese contado todos los detalles de la entrevista.

Pero Lali, sin malicia ninguna y atenta á sus antojos infantiles, refirió únicamente que ella misma le suplicó á su padre que la llevara al sitio donde otras veces encontraban á Tristán.

Y así, fué tan ociosa la explicación de Eva, que María, mirándola en silencio, sintió crecer la turbación extraña que en su espíritu dejaba siempre el trato con aquella mujer incomprensible.