—Mal sistema...
—Sí, muy malo... Pero, dígame usted, marquesa, ¿es tonto ese amigo de Rafael?...
Rió la marquesa de buena gana y contestó con sorna, muy bajito:
—Lo parece, pero no debe de serlo... He notado que, á pesar de sus mariposeos con Eva, le gusta más mi sobrina María... que tiene un precioso capital...
En animado grupo discutía Pizarro con doña Manuela, dichoso al no dejar ociosas ni un momento sus dotes de polemista, y, cerca de ambos, López, paciente y amable, asentía:
—Convenido... convenido... mucho que sí...
Rafaelito contemplaba á Luisa con avidez, sentado en el brazo de un sillón.
Oyóse cercana la bocina de un automóvil, y se iluminó la sala cuando aun la marquesa le decía á su reciente amiga:
—Aquí se han conocido Eva y Galán. El padre de esta chica era muy amigo del marqués y, por lo mismo que la pobre está arruinada, mi marido quiere que tengamos con ella todas las atenciones posibles...
—Muy bien hecho—afirmaba Luisa—, es un rasgo de piedad que les honra á ustedes... ¿Y ese señor Pizarro?