más allá de la triste sepultura.

Brilla serena en la tiniebla oscura,

en la lumbre inmortal su lumbre prende;

ni el sol la apaga ni su luz la ofende,

ni de los hombres ni los siglos cura.

Se apagará de nuestra vida el rastro

y nuestras lenguas tornaránse hielo,

y nuestra carne rígido alabastro,

mas, la llama de amor de nuestro anhelo,

brillará con más fuerza, como un astro