—¡Buen autor será entonces!—apuntó Clara al oído de Teresita.
—Del género chico...—agregó Teresa con desdén.
—Me lo ha dicho Nenúfar, que acaba de llegar...—dijo el marqués al fin.
—¿Ha venido Nenúfar?—clamó á coro la colonia madrileña.
Luego Teresita murmuró:
—¡Qué fastidio!
Y confesó Clara:
—¡Qué alegría!
—Ha venido—repitió don Agustín, muy satisfecho—, y estará aquí dentro de media hora; le he dejado en el hotel y he quedado en mandarle el auto para que le traiga en cuanto se vista.
Clara, muy amiga de los chistes fáciles, acercóse á Coronado, preguntándole en voz baja alguna cosa... A la cual contestó él, muerto de risa: