—¿Sabes que Rafaelito acabará por casarse con Luisa?
—Así lo temo.
—Estoy pasmada de la duración de ese cariño.
—Es que el amor sentimental dicen que puede hacerse crónico...
—¡Ay, qué miedo, hija!...
—¿Pero tú creías á Rafael capaz de una constancia semejante?
—¡Qué había de creer yo, criatura!
—Ese amor es un milagro.
—Es una majadería. Rafael puede hacer una boda brillante; puede escoger entre la flor y nata de los buenos partidos; sin ir más lejos, Casilda Manrique, condesa y millonaria, está loquita por él.
—Y por Gracián...