—Así lo afirma Rafael, que la admira mucho; pero no hay que fiarse de las apariencias. Esas señoras que al parecer no han roto un plato en su vida, no me inspiran simpatías ni confianza.
—También Eva es una virtud incorruptible.
—Tampoco es santo de mi devoción; la encuentro demasiado orgullosa y demasiado bonita.
—Y tiene un marido insoportable de poesía y sentimentalismo.
—Dicen que Diego se embarca...
—Y el chiquillo se les muere...
—Pues á ella no le faltarían consuelos si quisiera; á Gracián le gusta mucho...
—Todas le gustan á Gracián.
—Pero ahora la predilecta es Casilda Manrique.