Piensa que la niña es ahora más suya que antes; vivirán en comunicación estrecha y la podrá atraer a sus aficiones, crecida siempre la ternura entre ambas... El espíritu se le engrandece imaginando un porvenir caudaloso en goces, sin atreverse a definirlos, derritiéndose en gratitudes a Malgor, como si voluntariamente hubiera muerto para libertarla. Y reza por él, lastimosa y enternecida, rindiéndole un callado tributo cada vez que se persuade de estar viuda, muy cerca de Manuel Jesús, con un derecho indiscutible a la felicidad...

Llegó el flamante indiano por la mañana, en el mismo tren que conducía el ataúd lujoso de Malgor, pedido por telégrafo a la capital.

Pasa el ferrocarril a dos kilómetros del valle, y aquel trozo de carretera, extendido desde la última estación hasta los pueblos de la serranía, le emprendió el viajero también en el mismo coche público que llevaba en el cupé, entre maletas y baúles, el esquife pavoroso.

Pero al saber a quién pertenecía se apeó Manuel Jesús casi violentamente, anduvo a pie el camino real y subió por los atajos a Cintul.

La familia, que le esperaba más tarde, recibió una sorpresa jubilosa. Hubo en casa de Encarnación muchas bienvenidas, bullicio y convite, expansiones amenizadas con mil conjeturas sobre la coincidencia rarísima de que volviese el mozo, al cabo de tantos años, con el féretro de su antiguo rival.

Y la desazón medrosa de esta circunstancia le amargó el ansiado viaje: acudir como los cuervos al olor de la carne muerta, le producía una impresión de maleficio y pesadumbre.

Se retrajo de asistir al entierro del jefe y protector, alegando como disculpa el cansancio y las emociones. Pensaba con trastorno en lo que haría para no emular por completo a las aves siniestras, cebándose en los despojos mortales. Era preciso considerar el luto de Dulce Nombre, dejar correr los días con paciencia cautelosa, vivir a salvo de las censuras aldeanas.

A las insinuaciones poco reflexivas de su madre, repuso:

—Me he de portar como un caballero, aunque me cueste el mayor sacrificio.