—Sí.
—¿Desde cuando?
—Desde siempre.
—Entonces, ¿me conocía?
—De nombre... y de fama.
—Pero venía usted preguntando por mamá.
—Porque os llamáis lo mismo.
—Sí; es cierto; ¿lo sabía usted?
—¡Claro...! Aunque me lo negabas tú.
—Sí.
—¿Desde cuando?
—Desde siempre.
—Entonces, ¿me conocía?
—De nombre... y de fama.
—Pero venía usted preguntando por mamá.
—Porque os llamáis lo mismo.
—Sí; es cierto; ¿lo sabía usted?
—¡Claro...! Aunque me lo negabas tú.